En general, el independentismo catalán apoya la integración de una hipotética Cataluña independiente en la Unión Europea, con excepción de los sectores más izquierdistas del independentismo, como la CUP.
El primer partido independentista catalán fue Estat Català fundado por Francesc Macià en 1922. El golpe de Estado de Primo de Rivera de septiembre de 1923 reafirmó la apuesta por la vía insurreccional, que se concretó en el fracasado intento de invasión de Cataluña por la frontera francesa de un pequeño ejército de voluntarios conocido como complot de Prats de Molló. El complot, a pesar del fracaso, y el juicio posterior celebrado en París contra Macià y 17 implicados convirtió a l'Avi ('el abuelo') Macià (tenía 67 años) en el mito viviente del nacionalismo catalán. En 1928 Macià visitó los centros catalanes de América Latina que habían financiado sus actividades y en La Habana presidió la Asamblea Constituyente del Separatismo Catalán, celebrada entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre de 1928, en la que se aprobó la Constitución Provisional de la República Catalana y se fundó el Partit Separatista Revolucionari Català —aunque éste sólo actuó en América, ya que Estat Català siguió siendo el aglutinante del independentismo en Cataluña-. Cuando tras la proclamación de la Segunda República Española el 14 de abril de 1931 Macià renunció a la República Catalana y aceptó la formación de la Generalidad de Cataluña dentro de la Segunda República Española, los sectores independentistas se distanciaron de l'Avi.
El independentismo catalán plantea sus tesis sobre el principio de que el pueblo de Cataluña es una nación soberana, aludiendo básicamente a la interpretación de su historia, cultura, lengua propia y al derecho civil catalán, y sobre la afirmación de que Cataluña no alcanzará su máxima plenitud cultural, social ni económica mientras forme parte de España. El independentismo catalán defiende la tesis de que Cataluña es una nación oprimida por España desde su ocupación por las tropas borbónicas en 1714, y la posterior supresión de las instituciones catalanas y la prohibición de su lengua en la administración mediante los Decretos de Nueva Planta promulgados por Felipe V.
Los porcentajes de apoyo varían en las encuestas en función de si existen solo dos opciones (sí o no), o si en la pregunta se incluyen otras opciones federalistas. En el primer caso las encuestas dan resultados de empate, entre ambas opciones.En el segundo caso la opción mayoritaria sigue siendo la independencia, pese a que un pequeño porcentaje (cerca del 9%) cambiaría su voto a la opción de "estado dentro de una España federal". Los partidos claramente independentistas como Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Solidaritat Catalana per la Independència (SI) o Candidatura d'Unitat Popular (CUP), no forman mayoría en el parlamento catalán aunque sectores importantes de otros partidos como CiU o ICV son favorables a la misma. Ejemplos destacados serían el actual presidente catalán Artur Mas y el expresidente Jordi Pujol.
Una parte de los partidarios de esta corriente política no sólo aspira a la independencia de Cataluña en sentido estricto, sino a la unión de lo que denominan Países Catalanes: la propia Cataluña; el Rosellón y la Cerdaña franceses (a los que denominan Cataluña Norte); la Franja Oriental de Aragón a la que denominan Franja de Ponent y consideran también parte de Cataluña; la Comunidad Valenciana; las Islas Baleares; la comarca murciana de El Carche y la ciudad sarda de Alguer, en Italia. Dichos territorios, excluyendo el Valle de Arán, una vez independizados formarían un estado confederado catalán en el que también se incluiría el Principado de Andorra.
La cuestión del independentismo catalán, como ocurre con otros movimientos independentistas dentro y fuera de España, levanta encendidos debates entre quienes lo defienden y quienes se oponen a él, y es origen también de frecuentes confrontaciones entre las distintas fuerzas políticas tanto a nivel autonómico como estatal. No es sencillo anticipar las consecuencias que tendría un futuro escenario secesionista, pero en el debate intervienen argumentos tanto de índole racional como emocional. Entre ellos se pueden destacar de manera resumida los siguientes:
A favor
- Mayor autogobierno: al contar con un gobierno propio con soberanía plena, los catalanes tendrán más capacidad para decidir sobre sus propios asuntos, y las políticas estarán más ajustadas a las necesidades específicas del pueblo catalán.
- Mayor cultura propia: la independencia permitiría reforzar la cultura y la lengua catalanas, actualmente sometidas a la presión de la cultura y lenguas españolas a las que no se las considera como propias.
- Mayor presupuesto público: Cataluña dejaría de verse obligada a aportar fondos destinados a otras regiones. La solidaridad interna que impone el gobierno español perjudica económicamente a las regiones que más producen, entre las que se encuentra Cataluña. Conservar para sí misma toda la recaudación fiscal permitiría gozar de un mayor presupuesto (que se calcula del orden del 5% al 9% del PIB de Cataluña) para obras públicas, educación o sanidad.
- Anhelo identitario: una parte importante de los catalanes no se sienten españoles, y se encontrarían más a gusto en una Cataluña independiente. Esto además significaría para Cataluña recuperar una identidad propia que tuvo siglos atrás y que posteriormente se vio diluida dentro de un Estado más amplio como es el español.
En contra
- Continuidad histórica: Cataluña es parte integrante de España desde hace siglos, por lo que su separación no tendría justificación histórica.
- Acción inconstitucional: de acuerdo a la Constitución de 1978, aprobada por la gran mayoría de los españoles (incluido un 90% de los catalanes), España es un país soberano y su territorio pertenece a todos sus ciudadanos por igual, por lo cual la decisión de que una región se independice no corresponde a los habitantes de esa región sino al conjunto de la ciudadanía española
- Mayoría insuficiente: aún en el caso de reconocer el derecho del pueblo catalán a decidir unilateralmente el estatus político de su territorio, una cuestión de este calado no podrá estar sometida a una mayoría exigua, de por ejemplo la mitad más uno de los votos, la cual podría en poco tiempo cambiar de signo. Sería necesario que existiese un amplio consenso (como el que se exige actualmente por ejemplo para modificar el Estatut, que requiere una mayoría de dos tercios de la cámara).
- Debilitamiento bilateral: en un mundo globalizado como el actual, donde priman las economías de escala y donde los países grandes tienen más capacidad para hacer valer sus intereses y ejercer influencia más allá de sus fronteras, la secesión debilitaría y perjudicaría tanto a Cataluña como al resto de España a diversos niveles: geopolítico, económico, industrial, deportivo, cultural
- Perjuicio macroeconómico: con la independencia, Cataluña quedaría fuera de la Unión Europea, pues la constitución europea no prevé la secesión en uno de sus miembros y para continuar tendría que solicitar su incorporación, que exigiría la unanimidad de todos los socios comunitarios. Además, al verse abocada a salir o no poder formar parte de la UEM y BCE perdería toda potestad y posibilidad de emitir euros, viéndose obligada a comprarlos o crear una moneda propia, la cual necesitaría devaluarse rápidamente para no perder competitividad, dada la previsible caída en sus ventas al exterior.
- Mayores gastos: el nuevo Estado catalán tendría que asumir la totalidad del coste de servicios como Hacienda, diplomacia, defensa o seguridad entre otros, actualmente centralizados y financiados por el conjunto de los españoles.
- Fragmentación: si se permite la independencia de una parte de España como es Cataluña porque lo reclame la mayoría de su población, entonces se tendría por lógica que permitir que aquellas provincias o zonas de Cataluña que tengan mayoría no independentista se separen de Cataluña y se queden en España.
- Existe mucha diversidad de partidos con representación política en Cataluña,
y el independentismo está presente en varios de ellos, de forma más o
menos pronunciada, por lo que es difícil leer la correspondencia que
tendría con un eventual referéndum sobre la independencia.
Sin embargo, existen partidos claramente independentistas como ERC y CUP, dentro de CiU hay que diferenciar los que siguen las tesis de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) mayoritariamente pro-independencia de la posición de Unió Democràtica de Catalunya (UDC) que plantea una "tercera vía". También simpatizan con la posición independentista sectores de ICV, y otros más bien contrarios como el PSC, así como otros absolutamente en contra como el PPC y Ciudadanos (C's).
Existen otros partidos o coaliciones independentistas extraparlamentarias como Estat Català, Endavant, el PSAN, el MDT, o Solidaritat. También hay una gran diversidad de colectivos y entidades independentistas, así como grupos juveniles como la Joventut Nacionalista de Catalunya, las JERC y Arran, además del sindicato estudiantil SEPC.
El Centro de Estudios de Opinión (CEO), ente demoscópico adscrito a la Generalitat, empezó a preguntar directamente sobre un referéndum independentista desde la segunda oleada de 2011:
Fecha Sí a la independencia (%) No a la independencia (%) Se abstendría (%) Otra respuesta (%) No lo sabe (%) No contesta (%) 2.ª oleada 2011 42,9 28,2 23,3 0,5 4,4 0,8 3.ª oleada 2011 45,4 24,7 23,8 0,6 4,6 1,0 1.ª oleada 2012 44,6 24,7 24,2 1,0 4,6 0,9 2.ª oleada 2012 51,1 21,1 21,1 1,0 4,7 1,1 3.ª oleada 2012 57,0 20,5 14,3 0,6 6,2 1,5 1.ª oleada 2013 54,7 20,7 17,0 1,1 5,4 1,0 2.ª oleada 2013 55,6 23,4 15,3 0,6 3,8 1,3 3.ª oleada 2013 54,7 22,1 15,7 1,3 4,9 1,4 1.ª oleada 2014 53,9 21,6 17,2 0,9 5,2 1,2
El Instituto DYM realizó hace años unas encuestas para la Universidad Abierta de Cataluña. El estudio del 2008, realizado mediante encuestas telefónicas, mostró que un 36,5% votaría, en caso de referéndum, a favor de la independencia, mientras que un 22,1% votaría en contra. Un 27,1 se abstendría y un 11,7 no tenía el voto decidido.
El CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas, dependiente del Gobierno español) realizó en el año 2001 una encuesta en Cataluña que preguntaba explícitamente si el encuestado era favorable o no a la independencia de Cataluña. Los resultados fueron: un 35,9% de los encuestados estaba a favor, un 48,1% en contra, el 13,3% estaban indecisos, y un 2,8% no contestaron la pregunta.[cita requerida]Año De acuerdo (%) En desacuerdo (%) Abstención (%) Indecisos (%) 2008 36,5 22,1 27,1 11,7 2009 50,3 17,8 24,6 1,4
El ICPS (Instituto de Ciencias Políticas y Sociales, adscrito a la Universidad Autónoma de Barcelona) realiza sondeos de opinión anuales desde el año 1993, en los que incluye un capítulo referido a la independencia de Cataluña. Los resultados públicos de este capítulo, clasificados por años, son los siguientes:
La metodología utilizada en los sondeos del 2003 y 2004 fue diferente de las otras, ya que se utilizó el método de la entrevista telefónica en lugar de la presencial.Año De acuerdo (%) En desacuerdo (%) Le es igual (%) No sabe/no contesta (%) 1991 35 50 11 4 1992 31 53 11 5 1993 37 50 9 5 1994 35 49 14 3 1995 36 52 10 3 1996 29 56 11 4 1997 32 52 11 5 1998 32 55 10 3 1999 32 55 10 3 2000 32 53 13 3 2001 33 55 11 1 2002 34 52 12 1 2003* 43 43 12 1 2004* 39 44 13 3 2005 36 44 15 6 2006 33 48 17 2 2007 31,7 51,3 14,1 2,9 2011 41.4 22.9 26.5 9.2
La denominación de territorio catalán libre (territori català lliure en catalán) es la denominación con la que se dotó simbólicamente el ayuntamiento de San Pedro de Torelló el 3 de septiembre de 2012, a la cual se unieron otros municipios y comarcas catalanas. Además, en la moción, excediendo el marco constitucional, se instaba al Parlamento de Cataluña a votar la independencia de Cataluña, de forma unilateral, en un plazo máximo de 2 meses. La moción, sin ninguna consecuencia práctica, fue calificada por el alcalde como un "gesto político".
En total se han declarado como territorio catalán libre 197 municipios y 5 comarcas, siendo el último de los municipios Lloréns el 6 de mayo de 2013.
La bandera independentista catalana es principalmente la estelada, a pesar de que también se utiliza la bandera de Cataluña
- Estelada romboidal: primera estelada creada en el año 1908, creada por la Unión Catalanista.
- Estelada con el triángulo azul y la estrella blanca: esta fue la primera estelada que se diseñó después de la romboidal por Vicenç Albert Ballester, a principio del siglo XX, y durante medio siglo fue el único diseño existente.
- Estelada con el triángulo amarillo y la estrella roja: Estelada que utilizó de 1968 a 1976 el PSAN, el Moviment d'Unificació Marxista, el Bloc Català de Treballadors y desde 1979 hasta su disolución en 1982, el Bloc d'Esquerra d'Alliberament Nacional.
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